jueves, 21 de mayo de 2020

Epicentro en Lima

Por estos días he estado ocupado en una investigación, justo una parte de esta investigación implicaba un análisis preliminar de riesgo sísmico en Lima, así que hemos hecho un cuadro con los sismos más importantes registrados en Lima en los últimos 4 siglos.

Sé que muchos están estresados por la pandemia de COVID-19, honestamente, a pesar de lo duro de la prueba que el Perú está enfrentando como país, esta pandemia ha demostrado la precariedad del país en materia de infraestructura y al mismo tiempo la falta de inversión por décadas en sectores que son estratégicos para la supervivencia de la nación, como es el sector salud.

Hace algunos años éramos un país que está empezando a desarrollarse y que buscaba ser un miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Honestamente ahora las cifras de infectados y muertos, nos demuestran que el Perú, parafraseando a la ministra de economía y finanzas, María Antonieta Alva, con sus excelentes cifras macroeconómicas pero a la vez con las peores cifras en servicios públicos, el Perú a las justas merece mantener una silla en el Pacto Andino.

Los que me conocen de cerca no me dejarán mentir, en 1997 estuve en Pisco, era una misión de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Artes de la Universidad de Ingeniería, si bien recuerdo era el curso de Urbanismo 4, tuvimos la suerte de conocer esta ciudad antes del terremoto del 2007, llegué a conocer y aún tengo fotos de la Iglesia de la Compañía de Jesús en Pisco, una magnífica obra de arte de la arquitectura virreinal en el Perú.

Posteriormente luego del terremoto que asoló esa ciudad en el 2007 viajé varias veces a Pisco con un grupo de especialistas de la PUCP, realmente cuando llegué a la ciudad que alguna vez conocí me di cuenta porque las escalas de medición de terremotos tienen un cuadro similar de la devastación comparada con lo que produciría colocar TNT en una ciudad, el terremoto de Pisco fue como colocar una bomba de 10’120, 000 toneladas de TNT en el centro de su plaza mayor.

Pero no voy a ocuparme de Pisco, ni de la pésima reconstrucción de la ciudad que se realizó en aquel entonces. Voy a ocuparme de Lima, Hace unos años tuve una reunión con el Ingeniero Jorge Alva Hurtado, entonces decano del Colegio de Ingenieros del Perú, hablamos de un estudio que él junto con el Ingeniero Julio Kuroiwa habían preparado, y hablamos sobre qué pasaría si hubiera un sismo de grado 8.9 se daba en Lima.

Creo que los limeños, no somos conscientes de que vivimos frente a la falla sísmica más grande del planeta, para los que no saben, te ahorro ir a Wikipedia, se llama el Cinturón de Fuego del Pacífico, todos los que han nacido después de 1974 no tenemos, (me incluyo) ni la más mínima idea de lo que es un terremoto en Lima, los especialistas del IGP (instituto geofísico del Perú) le denominan silencio sísmico, para mí es simplemente una probabilidad, es decir si hubo un terremoto en 1940, en 1970 y en 1974, antes del 2004 debió darse un terremoto, al 21 de mayo del 2020 el terremoto no se ha dado, es decir nuestra querida ciudad de Lima está escapándose por unos años de la probabilidad estadística, y la ciudad se ampara en esto que los expertos del IGP y del CISMID le denominan “silencio sísmico”, pero de que viene un terremoto, viene, y no es algo para meter miedo, sino que es un tema terrenal que debemos asumir y no estar en un estado constante de negación.

¿Por qué va a venir?, hagamos un poco de historia:

1687       20 de octubre    Lima       8,5 Mw
1746       28 de octubre, Lima, fuera de toda escala
1908       12 de diciembre, Frente a la costa central de Perú, 8,2 Mw
1940       24 de mayo, Callao, 8,2 Mw
1942       8 de agosto, Frente a la costa central de Perú, 8,2 Mw
1966       17 de octubre, Cerca a la costa central de Perú,  8,1 Mw
1970       31 de mayo, Chimbote, 7,9 Mw
1974       3 de octubre, Cerca a la costa central de Perú, 8,1 Mw
2007       15 de agosto, Cerca a la costa central de Perú, 8,0 Mw
Source: Data from United States Geological Survey. (earthquake.usgs.gov/regional/world/historical_country.php#peru)
Note: Location and Mw are approximate values based on data available at the time of the event. The same is applicable for casualties.                                                             

Los terremotos no matan personas, las edificaciones e infraestructura mal construidas, sí. En el mapa que ustedes ven, hay áreas de la ciudad de Lima que son de alto riesgo, así que vamos a simular que un sismo de 8.9 grados en la escala de Richter azota la ciudad de Lima, inmediatamente la mayoría de viviendas en los alrededores de los humedales de Ventanilla colapsarán, sus habitantes verán agua salir del subsuelo, es un fenómeno que se conoce como licuefacción del suelo, muy pocas edificaciones quedarán en pie, lo mismo sucederá en Chorrillos, cerca de los pantanos de Villa, Los Cedros, La Encantada de Villa, tendrán el mismo problema. La Molina tendrá el mismo problema, a pesar de no estar cerca de una zona con napa freática superficial, la molina tiene también suelos muy malos.


Pero estas no son las únicas zonas en Lima que colapsarán, en Lima de acuerdo al censo del 2017 existen 2’969,869 viviendas en la Provincia de Lima. ¿Cuántas de estas viviendas colapsarán?, casi nadie lo sabe, el informe del INEI (Instituto Nacional de Estadística e Informática) no incluyó al parecer en las preguntas del censo del 2017 la siguiente pregunta: ¿en la construcción de su vivienda participaron arquitectos o ingenieros civiles?, el censo no realizó esta pregunta, ¿porque no lo hizo?, la pregunta se cae de madura, los arquitectos no diseñamos la mayor parte de estas viviendas durante décadas, ¿para que preguntarlo? La informalidad y una rígida burocracia hacen que los habitantes de esta ciudad construyan sin ninguna participación técnica.

En una entrevista en marzo del 2017 en RPP (Radio Programas del Perú), Shirley Chilet Cama, ex Decana del Colegio de Arquitectos del Perú mencionó que: "El 80% de las viviendas construidas en todo el Perú son producto de la autoconstrucción, es decir, no tienen supervisión técnica en todo su proceso. El propietario construye con la asistencia de un maestro de obra, pero no hay un ingeniero civil ni arquitecto".

Lo surrealista de este país es que, en el Perú, el Estado exige que un ciudadano que va a manejar un auto tenga una licencia de conducir, y el auto debe pasar por una revisión técnica anual. Pero en el Perú, algo tan importante como la estabilidad de la vivienda, que puede ser tu castillo o tu tumba, eso que debería ser igual o más importante que una licencia de conducir no lo es. La cifra de informalidad en la construcción no se conoce, si es de 80%, 90% eso lo sabremos en el próximo terremoto cuando estas viviendas pasen su primera prueba frente a un sismo, quizás la mayoría de estas colapsen.

Durante la pandemia de Covid-19 muchos no pudieron hacer algo tan sencillo como quedarse en su casa y mantener una distancia física. Si eso nos pareció difícil, este es el escenario inmediatamente después del sismo. La mayoría de tuberías matrices de agua y desagüe colapsarán en los puntos donde el suelo es malo y muy malo, al mismo tiempo las redes de alta, media y baja tensión colapsarán dejando sin electricidad a millones de hogares en Lima, después del sismo vendrá el Tsunami, La Chira en Chorrillos, La Punta, las construcciones cerca a las playas de ventanilla desaparecerán, ¿saben que dos de las plantas termoeléctricas que abastecen a Lima de gran parte de electricidad están en Chilca?. Una de ellas, Fénix Power, esta tan cerca del mar, si el suelo arenoso cercano a la playa no la destruye, las olas del Tsunami lo harán, ¿a quién se le ocurre hacer una inversión de millones de dólares en una zona tan vulnerable? Roguemos a Dios que la planta de Kallpa permanezca en pie. Muchos de los hospitales, los recientes, los que no tienen un diseño sismo resistente colapsarán. Las principales autopistas estarán cortadas, los grandes viaductos y la línea Amarilla y la Línea 1 del tren que cruzan la vía de evitamiento cortarán una de las principales vías de Lima. Muchos puntos de la carretera central se cortarán por deslizamientos, impidiendo que la ciudad de 10 millones de habitantes se alimente. Lo mimos pasará en Pasamayo, lamentaremos no haber previsto una ruta alterna además de la variante para el acceso de transporte pesado. La pista del aeropuerto Jorge Chávez, ubicada en Ventanilla, y con una napa freática superficial sufrirá serios daños, así que un puente aéreo de ayuda de alimentos y medicinas a través de ese aeropuerto será imposible. Entonces nos arrepentiremos de haber vendido por unos cuantos soles el Aeródromo de Collique, y espero que ese día no nos tome con un aeropuerto de las Palmas inoperativo, muchos quieren convertirlo en un parque, pero muchos no se dan cuenta de lo estratégico de este aeropuerto en el caso de colapso del Jorge Chávez.

La mayor parte del Centro Histórico de Lima, el Rímac, Monserrate y Barrios Altos, patrimonio cultural de la humanidad colapsarán también. Salvo aquellas edificaciones que estén bien conservadas, los alarifes de la colonia fueron sabios en utilizar la quincha, altamente dúctil y flexible frente a un sismo, pero aun así los daños serán terribles con una pérdida enorme para nuestro patrimonio inmueble.

El patrimonio mueble de nuestros museos desaparecerá, se perderán más de 5,000 años de historia ubicados en depósitos precarios.

El terremoto habrá dejado miles de heridos y fallecidos en los conos de la ciudad, muchos miles más morirán por falta de ayuda en el tiempo, ¿Cómo rescatas a alguien del cerro San Cristóbal, del Cerro El Pino, o de San Genaro en el Morro Solar?, hoy estos sitios son inaccesibles para ambulancias.  Los ductos de gas de Calidda estarán expuestas generando incendios en diferentes partes de Lima.

Los días siguientes serán de una anarquía total, miles de ciudadanos buscaran agua potable, solo las viviendas que cuentan con cisterna podrán abastecerse, pero los que viven en edificios la pasarán muy mal pues, sin electricidad no funcionan las bombas, por lo tanto, el agua no podrá subir a los departamentos.


Desagües expuestos, el hacinamiento que ya existe generará en las semanas subsiguientes brotes de enfermedades infecciosas. Hasta reabrir las vías de abastecimiento, no nos servirán los valles de Lima para alimentarnos porque todo, si todo lo convertimos en concreto y la ciudad se comió a los valles que antes abastecían a la ciudad de alimentos. 

La escasez de alimentos debido al corte de las vías, producirán saqueos en muchos mercados y centros comerciales, para los que aún creen en bonos, los bancos no funcionarán por falta de electricidad, tardaremos días en tener electricidad.

Al día de hoy no sabemos cuántos hospitales tienen sistemas con grupo electrógeno, y si tienen la suficiente cantidad de diésel para funcionar por semanas. Me olvidada, nuestra Refinería de Conchán también está sobre suelo inestable y muy cerca del mar, es probable que sufra serios daños.

Sería totalmente irresponsable de mi parte mencionar la cifra de afectados, no lo sabremos porque nadie, si nadie ha hecho una simulación matemática ingresando estos escenarios que he mencionado.
La reconstrucción tomará años pues sólo en la provincia de Lima el 43.8% de las viviendas particulares de Lima tiene título de propiedad, es decir el otro 46.2% tendrá un proceso dificilísimo físico y legal de formalización de la propiedad que hará casi imposible la reedificación de Lima.

El 16 de agosto del 2007 me hice un juramento a mí mismo, habiendo pasado el sismo del 2007 en una casa alquilada en Barranco de adobe y quincha, dije: “el próximo sismo, si me encuentra en mi hogar, me encontrará en una edificación de concreto armado”, gracias a Dios y a la perseverancia adquirí un hogar de concreto armado (el aporticado a veces falla, efecto de columna corta, etc. los ingenieros me entienden). Nunca me tomé en broma el cuento de los tres cerditos, ¡es el cuento más sabio que existe!

Pero no todos mis compatriotas pueden en nuestro país darse ese lujo, ¿qué podemos hacer? Lo primero que debemos hacer es tomarlo en serio y no en broma, lo segundo es prepararse, tenemos mas de 100 mil contagiados por Covid-19 y de acuerdo a Financial Times, más de 9,000 muertos porque no nos preparamos, debemos cambiar nuestras prioridades como Estado, el hombre o mujer más importante del gobierno debería ser siempre el Ministro(a) de Vivienda, Construcción y Saneamiento. El ejército debe de dejar de comprar tanques a pasar a comprar cargadores frontales, excavadoras, camiones de carga, equipos de construcción para los batallones de ingeniería, esta compra debe ser a gran escala para estar preparados. No debemos vender todos los cuarteles como lo estamos haciendo, necesitas un ejército cerca para poner orden a 10 millones de personas, ¿dónde estarán? ¿En cañete, Pisco, Huaral? Necesitamos un nuevo contrato social en el manejo de la ciudad, de 43 reyes a uno solo rey, el alcalde de Lima, de construir lindos edificios en la Lima “Moderna” a llevar vivienda digna a los conos de la ciudad a los más necesitados.

Políticas, debemos implementar y hacer políticas, por ejemplo, una podría ser que la vivienda sea un derecho humano amparado por la constitución es podría ser un buen inicio, reactivar COFOPRI, tener un solo catastro libre y accesible a todos, un sistema de planeamiento diferente no como el que tenemos hoy, reconozco la buena voluntad del IMP (Instituto Metropolitano de Planificación), pero la pregunta que le haría a sus funcionarios ¿cómo dejaron que la ciudad se les fuera de las manos en 70 años?


Nadie debería siquiera levantar un muro sin el permiso de un arquitecto o un ingeniero civil.

Pero soy muy pesimista en este tema, este Perú ideal no existe, ni existirá, estudié en la Gran Unidad Escolar José María Eguren en Barranco, muchos de mis compañeros eran irresponsables siempre, y solo recuerdo las palabras del director cada semana en que se decía así mismo: “estoy arando en el mar, y sembrando en la arena”. No lo entendía, hasta hace unos días en que vi a un grupo de personas celebrando el día de la madre en plena pandemia en un evento organizado por el Alcalde de Andahuaylas. No por gusto decía el patricio Raúl Porras Barrenechea, “De los alcaldes, de los terremotos y de los urbanizadores, líbranos señor”

Hasta más vernos.

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viernes, 1 de mayo de 2020

MULTIFAMILIAR CHILCA I















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jueves, 19 de marzo de 2020

El Coronavirus Covid-19 y los posibles cambios en el desarrollo de ciudades


      Foto de Archidayly.

La pandemia del coronavirus COVID-19 en este año podría cambiar los patrones de asentamiento a nivel mundial. Durante muchos años he coincidido con los postulados de Sir Richard Rogers expresados en su libro Ciudades Para un Pequeño Planeta, en este libro él dice que las ciudades deben ser altamente densas, le preocupa el uso del suelo bajo el modelo de crecimiento de ciudades como Los Ángeles con una densidad muy baja, en el libro también se procura tener usos mixtos, como vivienda, comercio, educación y trabajo. Eso era para mí una buena idea trabajada por años y demostrada en muchos de las propuestas de Rogers en el mundo.

Avance del coronavirus Covid-19 al fia 19.03.20

Authors of File:BlankMap-World.svg - Esta imagen incluye elementos que han sido tomados o adaptados de esta:  BlankMap-World.svg. Data derived from Johns Hopkins University CSSE, The Centers for Disease Control and Prevention, New York Times, CNBC


Bueno eso cambio hace unos días, vivo y tengo mi oficina en un condominio de apartamentos en Lima, Perú, decidí vivir cerca de un centro comercial, pues habiendo vivido 30 años en Barranco, un barrio muy popular en Lima, estaba acostumbrado a bajar a la calle y tener bancos, restaurantes, y otros servicios cerca, me aterraba el concepto de vivir en una zona extremada residencial como la que se muestra en el film ganador del Oscar a mejor película denominado “Parasites”, vivir aislado, sin convivir socialmente no era mi forma de ser, ni tampoco las ideas con las que coincido, de convivencia con la gente y de crear ciudadanía a través de la interacción social.

Fuente: MSN

Esto termino hace unos días cuando uno se da cuenta que basta con salir al ascensor y tocarlo ya puede ser un primer paso a contagiarte, tener que abrir los depósitos de basura, a pesar de que nos ayudan conserjes, igual tocas las perillas, es un alto riesgo de contagio y estoy expresando no una paranoia sino lo que ha recomendado la OMS (organización Mundial de la Salud) para afrontar la pandemia del COVID 19.

Al punto al que voy es que, preferiría ahora vivir en un condominio en las afueras de Lima que tiene 10 millones de habitantes y que tiene la tasa más alta de crecimiento de contagio del virus más alta a nivel nacional, esto mismo pasa en Nueva York, Milán, Madrid y en todas las grandes ciudades del mundo. Es más, tengo un terreno en las afueras de Lima, donde me hubiera gustado tener una casa y desarrollar la cuarentena, y si, ser consultor me permite a través de la internet, desarrollar un buen trabajo desde la casa, toda vez cuando tienes una rutina constante de trabajo y pasión por la investigación.

Creo que el patrón de asentamiento en Lima, no sé si en el mundo va a cambiar, entre vivir en una ciudad congestionada como Lima, la gente que tiene más recursos económicos va a comprar terrenos o casas en las afueras de la ciudad, es decir empresas desarrolladoras de proyectos como Los Portales, Menorca, Inversiones el Pino, Centenario entre otras van a tener mejor oportunidad que empresas que hoy venden apartamentos de lujo en Lima, de nada sirve gastar tanto dinero si al final te contagias y mueres.

Pero esta crisis, me ha ayudado a pensar en la Carta de Atenas, el manifiesto del Congreso Internacional de Arquitectura Moderna de 1931, este manifiesto influyó mucho en el desarrollo del urbanismo moderno en las ciudades de la Posguerra en Europa, la expresión más notable es Brasilia.

Pero como no existe nada infalible y Le Corbusier no lo es, vino una contracorriente liderada por Charles Jencks, Venturi, que criticaba la rigidez y cierta dictadura del movimiento moderno, totalmente entendible, pero que al final no he visto mayor aporte en la ciudad contemporánea.

El apartamento donde vivo tiene mucha iluminación y ventilación, cocinas y baños ventilados naturalmente, y una vista a un parque. Pero créanme esta no es la realidad de millones de personas en Lima. En la periferia de Lima las familias peruanas viven en pueblos jóvenes, se vive en los cerros, hoy ante la pandemia me pregunto ¿Cómo llega una ambulancia a auxiliar a alguien con neumonía o problemas respiratorios al cerro San Genaro en Chorrillos, o al Cerro el Pino?. Es casi imposible.         

       Fuente: Andina.

La informalidad mata, y el Colegio de Arquitectos del Perú ha sido extremadamente tibio en sentar una posición como gremio ante el Estado. Los arqueólogos, por ejemplo, sin tener un gremio oficial, han oficializado sus intervenciones, nadie puede excavar para hacer una habilitación urbana, o hacer un tendido de red eléctrica de agua o desagüe si no tiene un informe previo firmado por el arqueólogo, es más hay un Reglamento de Intervenciones Arqueológicas, y me parece muy bien la protección del Patrimonio Cultural de la Nación. Pero en materia de edificación los arquitectos en el país, no podemos participar en nada. No hay una obligación del Estado Firme para que las familias estén obligadas a llamar a un arquitecto para que construyan de manera segura y sana sus casas.

El artículo 25 de la carta de Atenas dice: “Que la determinación de las zonas de habitación sea dictada por razones de higiene.” Quizás esta pandemia nos debe hacer reflexionar sobre la forma en que hemos planteado nuestras ciudades en las últimas décadas. De esta tragedia debemos sacar el lado positivo, tenemos la oportunidad de cambiar el Reglamento Nacional de Edificaciones, y en donde CAPECO (Cámara peruana de la Construcción) no deba imponer el pie forzado de la política urbana y técnica del Reglamento para nuestro país. El reglamento tiene que tener como objetivo el bienestar del ciudadano y no la máxima rentabilidad de los inversionistas inmobiliarios. La ley 29090 y su reglamento también debe ser modificada. Veredas de 1.20m, con densidades tan altas no funcionan, si tuviéramos veredas y retiros más anchos, los riesgos de contagio y el estrés psicológico de las ciudades peruanas sería menor.

Si creo que tampoco todo es responsabilidad de los desarrolladores inmobiliarios, creo que hoy las subvenciones a programas como Techo Propio, programas que financian la construcción propia acompañada con técnicos deberían ser subvencionadas con un mayor porcentaje por el Estado, es decir no puedes eliminar la informalidad con una norma, pero si puede el Estado llegar a través de una transición a bajar la informalidad.  

Hay una serie de preguntas que debemos hacernos. ¿Porque los edificios deben construirse siempre al tope del medianero?, ¿porque no permitimos o recompensamos a los desarrolladores que se alejen de las medianeras con más altura?, esto mejoraría las condiciones de asoleamiento y ventilación de los departamentos, ¿Por qué las calles no son más anchas? El 8% se área libre en nuevas habilitaciones urbanas, ¿son suficientes para poder legar a la meta de área libre por habitante que se plantea a nivel mundial?

Esto pasa también por revisar el Plan de Desarrollo Urbano de Lima, hoy en esta pandemia nos damos cuenta que eliminar los valles de Lurín, de Chilca, de Mala, de Cañete, es una pésima idea. Muchos alimentos se producen alli, un corte en la carretera central y ¿como se alimenta una ciudad de 10 millones de habitantes?. Sé que Cañete y Mala están fuera de Lima Metropolitana, pero el Ministerio de Vivienda debería ser más celoso de lo que hacen los urbanizadores.

Esta pandemia nos ha enseñado que el Estado debe ser débil en algunos aspectos de la economía y desarrollo del país, pero a la vez debe ser muy fuerte en sectores estratégicos como salud, alimentación, educación y vivienda.

Como dice un principio utilizado hace muchos años por la entonces República Federal de Alemania, debemos de tener «tanto Estado como sea necesario y tan poco Estado como sea posible». Para tenerlo en cuenta hoy más que nunca.

Hasta más vernos.


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sábado, 14 de marzo de 2020

Barranco y el cambio de su política de desarrollo urbano.


Hace muchos años Manuel Zubiate me indicó que leyera un libro que se llama “Ciudades para un pequeño planeta” escrito por Sir Richard Rogers. Compré el libro, lo leí con avidez, no voy a realizar un resumen del libro solo sintetizaré con esta frase, Richard Rogers plantea que las ciudades del futuro deben ser más densas, compactas y deben utilizar y promover el uso del transporte público.

Habiendo vivido más de 30 años en Barranco, habiendo protestado muchas veces por construcciones ilícitas construidas en la zona monumental, y humildad aparte habiendo desarrollado una tesis de investigación en urbanismo sobre espacio urbano en Barranco y Miraflores, me dan algo de autoridad para poder hablar de reciente inicio de toma de decisiones acerca del crecimiento urbano de Barranco.

Estuve en Nueva York el año pasado, y me aloje en Queens, estaba algo preocupado pues uno tiene la idea que este barrio neoyorquino es algo complicado y es como nos lo grafica una serie de los 80’s que se llamaba “La Nana”; la imagen urbana que tenía en mente era totalmente distinta a la que encontré, Queens y la alcaldía de Nueva York han apostado por un crecimiento en altura de este sector de Nueva York, edificios de residencia altos están muy cerca de las líneas de tren, cadenas de hoteles, comercios han empezado a florecer, ¿Cuál es el objetivo?; Nueva York está tratando de llegar a un acuerdo con Amazon para que la firma tenga su segunda sede en Queens. Una inversión millonaria y un impulso a la ciudad que venía perdiendo posición frente a una San Francisco, llena de empresas cercanas a relacionadas a Silicón Valley, con la inversión de Amazon se abren nuevos puestos de trabajo, más crecimiento económico en la economía de la ciudad.

Las ciudades compiten, amigos, en las últimas semanas se anunció un cambio en los parámetros urbanos para barranco, algunas medidas me parecen acertadas, otras no, hay otras que tienen que abrir un debate de que ciudad queremos.

El subir el área mínima de vivienda en Barranco, es un tema que choca directamente con el RNE, y el marco legal que establece áreas mínimas para viviendas. Ese es un tema legal del cual no me voy a ocupar en este artículo. Lo que me preocupa es el exigir más estacionamientos por vivienda, me preocupa como ciudadano y como arquitecto. Aplicar una norma como esta homogéneamente a Barranco es una mala estrategia, Barranco como toda ciudad no es homogénea, podemos dividirla por sectores y por imágenes de ciudad. En el grafico muestro que me parece absurdo como política urbana exigir más estacionamientos cuando tienes un transporte público como el metropolitano. Lo ideal, o sabio es bajar las exigencias de estacionamientos y transporte privado cerca de vías con transporte público. Si alguien quiere vivir en Barranco tiene que pensar que así no le guste tendrá que moverse en transporte público.


El sector Oeste de Barranco más o menos paga impuestos, pero el sector Este es un sector algo deprimido, pero tiene un potencial enorme. ¿Es malo tener edificios altos fuera de la zona monumental?, no, tener edificios altos en los alrededores por ejemplo del metro de balta, es ideal, las secciones de vía son más anchas, los impuestos por construcción y por impuestos prediales podrían ayudar a avanzar en mejores servicios para la ciudad.

Si no discutimos más este tema van a pasar dos cosas, los departamentos van a ser más exclusivos, si ya Barranco tiene el precio por metro cuadrado más caro de este país ese precio va a subir. El TIR y VAN para cada proyecto en marcha va a ser recalculado y el costo será trasladado al comprador, el precio en Barranco podría ser elástico, es decir no importa si sube, la gente comprara en Barranco, esto acrecenterá la brecha social que ya existe por décadas en Barranco. 

Pero puede pasar el otro caso, mucho peor obviamente, muchos inversionistas dirán: “bueno me voy a otra zona con el negocio”, probablemente distritos como Surquillo, Chorrillos y Magdalena serán los que reciban estas inversiones en los próximos años. ¿Quién pierde al final?; los ciudadanos de Barranco, porque (creo yo), que si se puede modelar la ciudad por sectores y si pueden coexistir edificios altos con casitas o ranchitos bien zonificados. 

Me encanta George Town en Washington D.C. y sus casitas que datan de la colonia y la época inicial republicana americana, pero a la vez, cruzando el río puedes tener una serie de usos mixtos como lo tiene Virginia, con comercios, con edificios residenciales y hoteles.

Espero que se abra un debate, deberíamos hacerlo, ¿Por qué no?

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